martes, 31 de julio de 2007

La falsa convivencia

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La tolerancia es una palabra escurridiza y de doble moral. Tolerancia es la “capacidad de dejar a un lado un dogma en bien de la otra persona”. Pedir tolerancia en nombre del respeto de una creencia es un contrasentido flagrante porque pide precisamente lo contrario. Quien exige respeto a su creencia pide que no le obliguen a tocar su dogma. Traducido es: pides permiso para ser intolerante en nombre de la tolerancia.

Voy a seguir metiéndome con la religión, lo siento. No es pa liarla (o si)... pero es que me mola.

Para ello, hablaré de un tema sobre el cual he leído no hace demasiado y que venía a cuento un poco del post que puse de “¿todo el mundo puede creer en lo que quiera si no molesta a terceros?”: se trata de la convivencia entre religiones.

Para ello, voy a llamar a lo siguiente la Regla de los Siete puntos:

1: para solucionar conflictos hay que evitar la violencia y la imposición.

2: Como única alternativa a la violencia e imposición está el diálogo y la tolerancia. Vale. Imponer vendría a ser obligar a una acción sin aceptación previa del pavo que la lleva a cabo. Para no imponer, hay que hacer comprender a la otra persona que esta acción es positiva, y que la asimile de forma sincera. Una vez comprendida, la llevará a cabo por sí misma, y no por temor a ningún castigo artificial.

3: Cualquier fe (buena, mala, religiosa o no) se basa en una creencia sin pruebas, creada a partir de un dogma el cual es unidad atómica.

4: Sin pruebas, no se puede discutir, ni ceder, ni demostrar más acierto o menos en una idea que otra.

5: Por tanto, si no se puede discutir, ni ceder, no se puede negociar ni convencer... no se puede dialogar ni razonar.

6: Total: con fe no se puede dialogar, y por tanto, no hay tolerancia posible.

7: Y por tanto, sin tolerancia, no puede haber convivencia. Con fe, no hay convivencia.

Ya lo estoy viendo: “siiii...que yo he ido a tal país y he visto que conviven la mar de bien hasta que viene uno y la lía... o en tal ciudad hay no se cuantas comunidades que viven en paz total, etc... o en tal época en España todos convivían en paz y....” . Vaya, aparentemente hay contraejemplos. Pero sólo aparentemente.

¿Cómo integrar dos comunidades que una, por ejemplo, creen en el derecho a ir desnudo y la otra lo ve ofensivo? ¿cómo integrar dos comunidades que una cree en la poligamia y la otra en la monogamia? ¿o que las mujeres han de llevar burka, o practicar la ablación, y la otra lo ve una salvajada? Con respeto y tolerancia se dice. Pero analicemos realmente lo que pasa y vemos, tal y como leí del profesor Gustavo Bueno, que puede caer mal pero es una máquina el tío, que la cosa no es tan facil. La cosa acaba en una combinación mas o menos marcada de dos tendencias:

- Se establecen guetos: tu por tu lado, y yo por el mío. Las comunidades cohabitan en el mismo espacio físico pero no interactúan o lo hacen mínimamente. Esto no es convivencia, sino una especie de ‘supervivencia’. Puede haber convivencia entre individuos, pero no entre las dos religiones/culturas. La sociedad en esa situación es como el plástico fracturado pegado con pegamento.

- Se hace una integración de una cultura en otra: se hacen concesiones, se “abre la mente” (qué poco me gusta esta frase) y se establece una convivencia mas o menos precaria, mas o menos plena, en función de hasta dónde llegan las incompatibilidades y hasta dónde se está dispuesto a llegar para solucionarlas.

El primer punto no es convivencia directamente. El segundo punto es el que tradicionalmente se dice es la prueba de la convivencia de religiones. Es lo que se dice ser respetuoso sin perder la fe. Pero hay un detalle importantísimo y revelador que se pasa por alto: para hacer concesiones, se ha tenido que ‘relajar’ la fe. Y esa relajación, no ha venido de ningún anexo en ‘Biblia’ o libro sagrado alguno que diga “Apéndice A: si convives con estos, lo del capítulo tercero no le hagas mucho caso”. La relajación, la tolerancia, ha venido precisamente de APARTAR su fe, y activar su cerebro con una moral que NO es la que pone en su libro y, ahí si, permitir la racionalidad. Han dejado a un lado sus creencias y han puesto por delante de lo que decía su Dios el no liarla con su vecino. Por que, aunque no quieran admitirlo, si seguían al pié de la letra lo que ponía en su libro sagrado no hubiera podido haber convivencia posible. Ahora, ya no son creyentes en su fe, sino en una ‘fe’ nueva: ya no es la religión X e Y, sino la religión (X – a) e (Y – b), dónde ‘a’ y ‘b’ es lo que han tenido que suprimir/añadir para no liarla. Y para esa resta han tenido que utilizar su cerebro, su raciocinio, externo totalmente a su fe. Por que dentro de la fe cerrada no hay tolerancia posible por simple definición de fe

Hay más: a cada conflicto nuevo, habrá que hacer una resta, quitando a, b, c, d, e...... Por ejemplo, ninguna religión pide respeto a las demás de entrada: no están hechas para eso. Y si alguien lo duda solo tiene que leer el Antiguo Testamento. El respeto lo pide cuando ya se ha liado, a posteriori: es una de las ‘c’s, o ‘d’s que se restan. Con el tiempo asociamos este ‘respeto’ a la doctrina original, pero no fue así en el principio. Por ello ahora se dice que la Biblia, por ejemplo, respeta a los demás Dioses si la interpretas bien. Es una forma de disfrazar las ‘c’s y ‘d’s sin poner en tela de juicio la palabra de Dios original. Pero Dios no pide respeto a los otros dioses...los hombres lo añaden por que lo necesitan para no matarse.

La tolerancia es una palabra escurridiza y de doble moral. Tolerar es ceder. Tolerancia es la “capacidad de dejar a un lado un dogma en bien de la otra persona”. Pedir tolerancia en nombre del respeto de una creencia es un contrasentido flagrante porque pide precisamente lo contrario. Quien exige respeto a su creencia pide que no le obliguen a tocar su dogma. Traducido es: pides permiso para ser intolerante en nombre de la tolerancia. Mandan huevos.

Todas las teóricas convivencias que vemos por el mundo y que nos cuenta la historia son de uno o del otro tipo antes nombrados, o bien cierta mezcla. Y como dicen la mayoría de pensadores actuales, totalmente ficticias a ojos extranjeros o vistos desde la perspectiva de los siglos. O no son convivencia directamente (guetos), o son convivencia por que han apartado su religión a un segundo plano en los “puntos calientes”, como no podía ser de otra forma. Por que si no lo hacían, si no apartaban la religión, no era posible el acuerdo. Y cuanto más la aparten, mejor, evidentemente.

Incluso en el segundo caso tampoco se podría hablar de convivencia de la religión X con Y original, por que X e Y ya no existen: sólo existen los inventos artifícales {X – (a+b+c)} y {Y – (g+h+j)}, fabricados ad hoc para la ocasión. Los que hablan de convivencia de religiones no se dan cuenta que son religiones nuevas, prefabricadas por la razón NO religiosa. Y perecederas, hasta que nuevos cambios sociales (nuevos movimientos migratorios, por ejemplo) obliguen a nuevas modificaciones (que no evoluciones) de la doctrina. La religión, que nos da protección divina, debe ser tocada por el mundano hombre por que realmente no nos proporciona un modelo de convivencia más allá de sus fronteras. Por muchas vueltas que les demos, la religión no está diseñada para convivir con otras religiones, sino para hablar con Dios. Que no es lo mismo.

...y lo dice uno de Hospi, que no ha ido a New York ni Birmania ;)... pero que de payos y gitanos ha vivido un rato (que los dos pueden ser cristianos pero sus costumbres no cuadran ni queriendo... como las de cualquier ciudad o país multicultural).

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